viernes, 18 de junio de 2010

Domingo...

Como cuando es domingo en una ciudad ajena,
en la que no hay nada que hacer y te invade la quietud
Nada que hacer, ni donde ir, ni con quien estar, ni en que pensar,
algo parecido a la soledad.

Entonces dscubres que tienes todo el tiempo del mundo para hacerlo todo y no hacer nada
y prestas atencion y descubres como cambia el sol a medida que avanzan las horas
y cual es el color exacto de la hierba y que tan inmenso es el sol y porque le gusta tanto al mar...

1 comentario:

Anthony Imbert dijo...

Descubres que existen entes a tu alrededor que antes simplemente habías obviado, pues la soledad en su máxima expresión siempre viene acompaña de calurosos y profundos recuerdos, de disociaciones incomprendidas...